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Lucha antivectoral
El desafío es evitar retrocesos
Si el sistema de vigilancia y control en el área de
salud no funciona como es debido, y prevalece la mala higiene
ambiental, estaríamos expuestos a nuevos repuntes en los índices de
infestación del Aedes aegypti
Orfilio Peláez
y Katia Siberia
fotos: Arnaldo Santos y Ricardo López Hevia
pelaez@granma.cip.cu
ricardo.lh@granma.cip.cu
arnaldo.ss@granma.cip.cu
En el transcurso de la primera mitad del 2006, el país registró un
aumento de los índices de infestación del Aedes aegypti, lo cual puso
de manifiesto las deficiencias existentes en la estrategia para
combatir al dañino insecto transmisor del dengue.
Controlar
el mosquito Aedes aegypti, una tarea permanente.
Parecía difícil que tras la exitosa batalla librada por todo el
pueblo contra ese peligroso enemigo de la salud en el 2002 (el día 27
de marzo se proclamó públicamente la victoria sobre el mosquito),
retrocediéramos y la salud del pueblo estuviera otra vez en riesgo por
la extendida propagación del vector.
Como en ocasiones anteriores, el Estado movilizó cuantiosos
recursos materiales, financieros y humanos en una maratónica campaña,
que ahora pretende mantener las acciones preventivas de forma
permanente.
Pero, ciertamente, inquieta que el eslabón principal no funciona
como es debido: el área de salud, que es quien debe asumir la
responsabilidad.
Granma quiso observar en el terreno la situación actual de la
lucha antivectorial y para ello visitó un área de salud del capitalino
municipio del Cerro para conocer de qué manera se puede asumir esta
tarea en la cotidianidad, cuyos problemas pueden ser similares a los
de otros lugares.
LA SISTEMATICIDAD ¿SE IMPONE?
Desde hace tres años, la doctora Isabel Piñón Menéndez, ocupa la
vicedirección de Higiene y Epidemiología, en el Policlínico
Universitario Docente Cerro, el cual atiende a unos 35 000 habitantes
de los consejos populares Las Cañas y El Canal, que agrupan alrededor
de 11 880 viviendas y locales.
Nuestro municipio, afirma, alcanzó de manera progresiva altos
índices de infestación por Aedes a partir de los días finales de abril
del pasado año, particularmente, entre los meses de mayo y junio, y
eso puso en tensión a todas las fuerzas del territorio.
¡Qué
ironía! En ocasiones los contenedores de basura están vacíos y en la
vía pública abundan los desechos.
"Realmente, no se aseguró lo logrado en épocas anteriores, perdimos
la sistematicidad, las plantillas de operarios A para el tratamiento
focal, jefes de brigada, y controladores de la calidad, estaban
bastante deprimidas, y el cuadro higiénico sanitario del área empeoró.
"También disminuyeron la exigencia y la supervisión de los niveles
superiores. Ello condujo a la existencia de numerosos focos del
mosquito, situación que a pesar de ser notificada desde un principio
por nosotros, no fue atendida con la suficiente rapidez", indicó.
Como bien explica la doctora Isabel, para enfrentar tan complejo
escenario, y basado en la experiencia de pasadas movilizaciones, fue
necesario activar de nuevo los puestos de mando dirigidos por el
Partido, e incorporar fuerzas del Ejército Juvenil del Trabajo, y más
reciente, jubilados y amas de casa, a fin de suplir la carencia de
trabajadores habituales.
"Luego de realizar la última fumigación el pasado 7 de febrero, hoy
nos encontramos en la etapa de sostenibilidad de la campaña, cuyo
éxito dependerá en gran medida del más estricto control autofocal en
las viviendas y centros laborales, pues así podemos evitar los
criaderos de larvas de Aedes aegypti."
La especialista precisó que en la actualidad el ciclo focal técnico
se hace en un máximo de tiempo de once días, es decir todas las casas
y locales del área de salud deben ser visitadas al menos una vez
durante ese periodo.
"Hemos completado la plantilla de operarios y controladores de la
calidad, aunque persiste la inestabilidad en la fuerza de trabajo. Si
ellos hacen bien su labor, los índices de infestación permanecerán
bajos."
A pesar de cierta mejoría en la recogida de la basura, indicó, hay
mucha indisciplina social reflejada en la aparición de microvertederos
en la vía pública, los que unidos a las acumulaciones de agua
producidas por salideros, tupiciones y baches, propician la aparición
de focos del mosquito.
La colaboración de la ciudadanía y de los organismos del Estado es
decisiva a la hora de mantener la sostenibilidad del programa contra
el Aedes, enfatizó.
Sobre el funcionamiento del sistema de vigilancia y control de
otros vectores, explicó, que de tres a cuatro veces al año suelen
acometer labores de desratización por manzanas, lo cual es deficiente.
Para ello utilizan un producto químico denominado Clerat.
"Casi nunca disponemos del rodenticida biológico Biorat, elaborado
por la Empresa Labiofam, porque al margen de cierta demora en los
trámites para adquirirlo, necesita determinados requerimientos como,
por ejemplo, el conservarlo en refrigeración."
En el caso de las cucarachas, el veneno asignado al policlínico es
poca cantidad y se destina para centros priorizados, es decir, las
personas deben conseguirlo a través de particulares, aseveró.
A todo ello, y más allá de estos problemas, ha crecido en los
últimos tiempos en ambos consejos populares la crianza de cerdos
dentro de los inmuebles y ello incentiva también la presencia de
moscas, transmisoras de disímiles enfermedades.
Esto pone en evidencia la falta de exigencia de los inspectores
sanitarios (que ahora solo disponen de cuatro), y la timidez de las
autoridades competentes a la hora de actuar contra los transgresores
de la ley.
Añoranza
por la exigencia
Vecinos de la zona dijeron añorar los años ochenta del pasado
siglo, cuando ante la ocurrencia de infracciones graves, los
inspectores de salud tenían plena autoridad para cerrar una fábrica,
escuela o centro de elaboración de alimentos.
Escenas
como estas contribuyen a la proliferación
de vectores.
Y se les respetaba al extremo de que ningún funcionario podía vetar
una orden sanitaria. Solo el centro provincial de Higiene y
Epidemiología podía revocarla o llevarla a análisis.
La triste experiencia de varios brotes de dengue impuso un rigor en
las labores higiénicas que, lamentablemente, se abandonó y aún dista
de tener la exigencia de antaño.
Entrevistadas por Granma, varias controladoras de la calidad
y jefes de brigada involucradas en la campaña del Aedes, aseguraron
que tienen dificultades para hacer su labor. Por ejemplo, desde hace
un tiempo no les entregan pilas para las linternas, herramienta
imprescindible a la hora de hacer el control focal; otras veces las
que les han suministrado han sido utilizadas en las motomochilas y
enseguida dejan de funcionar.
Afirman que las fluctuaciones en las plantillas de operarios,
inspectores, y controladores, se deben al poco reconocimiento social y
a problemas de aseguramiento material.
Sobre la situación actual del mosquito en el territorio, dijeron
que se siguen detectando focos, fundamentalmente dentro de las
viviendas, en particular en vasos espirituales, tanques sin tapa, y
bebederos de animales.
En contraposición, muchas personas manifiestan malestar cuando a
ellos se les multa por alguna infracción de las normas sanitarias y,
sin embargo, no se les pide cuenta a las entidades estatales,
causantes de salideros de agua en la vía pública y aglomeraciones de
basura, y a las encargadas de resolver oportunamente estos problemas.
María Teresa González, residente en el Consejo Popular El Canal,
señala que en ocasiones sus vecinos protestan por las reiteradas
fumigaciones, aunque no pocos justifican su actitud, apoyándose en las
irregularidades del día y del horario seleccionado para acometer esta
tarea.
El tema de las ratas estuvo presente en las opiniones recogidas. Y
no pocas quejas se escucharon hasta en establecimientos, como los
dependientes de la bodega El Cañón del Cerro, quienes manifestaron que
los productos rodenticidas suelen adquirirlos por la calle.
PERMANENCIA DE LAS ACCIONES
En Cuba hay voluntad política para preservar la salud del pueblo y
elevar cada vez más la calidad de vida. Pero el éxito de la lucha
antivectorial dependerá, además, de la cooperación intersectorial, el
estricto cumplimiento de las medidas de higiene y saneamiento
ambiental, y de la actitud responsable de los ciudadanos.
Según
explicó el doctor José Antonio Fraga Castro, director del Grupo
Empresarial LABIOFAM, la producción del rodenticida aún es
insuficiente.
Para este año están pronosticados lluvias y calor, que son los que
propician el mejor hábitat para el mosquito. Si pretendemos reducir al
mínimo los riesgos de contraer enfermedades causadas por vectores, se
impone lograr una cultura de la sistematicidad basada en la
disciplina, exigencia, control y aplicación de la ley en cada área de
salud, que es donde más directamente se puede ganar esta batalla con
el día a día.
La vida demuestra que es preferible invertir en soluciones
duraderas y no en sucesivas campañas maratónicas porque, a la larga,
los costos sociales y económicos son más altos.
| Aumentará disponibilidad del BIORAT
El Grupo Empresarial LABIOFAM garantiza más del 95 % de los
medicamentos de uso veterinario empleados en el país. Dentro de
sus líneas principales, sobresalen los productos biológicos
destinados al control de vectores transmisores de enfermedades,
como el rodenticida Biorat, muy efectivo en ratas y ratones, e
inocuo para el hombre, el medio ambiente y las demás especies
animales.
Registrado
en 22 países, el Biorat es altamente efectivo para eliminar las
poblaciones de ratas y ratones.
Consultado acerca de por qué falta el Biorat, el doctor José
Antonio Fraga Castro, director de LABIOFAM, explicó a este diario
que los niveles de producción son insuficientes y no satisfacen el
mercado nacional.
Fuera de este problema objetivo, aclaró, a veces se esgrimen
argumentos infundados para no solicitarlo, y se prefiere recurrir
a rodenticidas químicos dañinos al ambiente, cuyos principales
componentes son de importación.
Así, por ejemplo, algunos dicen que necesita refrigeración y
está demostrado que el Biorat puede conservarse a temperatura
ambiente durante 21 días. Solo debe protegerse de la luz solar.
Para facilitar su empleo, desde el 2002 LABIOFAM financia en
moneda nacional las campañas de desratización con Biorat en la
capital, e incluso, actualmente especialistas nuestros van a la
comunidad y explican en la base cómo usarlo, afirmó el doctor
Fraga Castro.
Según precisó el directivo, la capacidad de producción del
Biorat es de unas 700 toneladas anuales y la demanda interna puede
alcanzar entre 1 100 y 1 200.
Con el objetivo de aumentar las disponibilidades, a partir de
este año dejaremos de exportar el rodenticida desde Cuba, para que
todas las cantidades fabricadas dentro del país estén al servicio
de las necesidades del MINSAP.
También se trabaja en el montaje de una nueva industria que
fabricará alrededor de mil toneladas de Biorat al año.
Dentro de la estrategia de lucha antivectorial, LABIOFAM
produce, además, el Bactivec y el Griselesf, para el control de
las larvas de mosquitos. |
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