En La Habana, a
las 8 de la mañana ante la vista de Martí, y en otros cientos de
sitios similares, de San Antonio a Maisí, como un gigantesco escenario
de la nación, acudirán millones, combativos y combatientes, como el
haz unido y fuerte que somos junto a la Revolución y al Partido, a
Fidel y a Raúl.
Y serán los trabajadores, en multitudinaria celebración de su
fiesta, a la que se sumará la familia cubana, desde los hijos hasta
los abuelos, para hacer ondear nuestras banderas de lucha, las de ayer
y de siempre, de la libertad y la independencia que gozamos y
defendemos, las del trabajo y el desarrollo del país que tenemos que
colocar cada día al mismo nivel con más eficiencia, productividad y
ahorro, y las de hoy, en reclamo de justicia para que el verdugo
vuelva a la cárcel, se le juzgue y no queden impunes sus horrendos
crímenes, y por Antonio, Gerardo, Ramón, Fernando y René, nuestros 5
héroes antiterroristas prisioneros del imperio para que les sea
devuelta su libertad y regresen a la Patria.
En las plazas de la Revolución de todo el país este Primero de Mayo
amanecerá más temprano. Y el rojo, azul y blanco de vestimentas y
estandartes las cubrirán cual océano tricolor que irradiará al mundo
el imperecedero mensaje de nuestro pueblo extraordinario:
¡VIVA CUBA LIBRE!