BUENOS
AIRES, 30 de agosto.— Un análisis sobre la pobreza en América Latina,
su persistencia, magnitud y carácter paradójico realizó hoy el doctor
Bernardo Kliksberg, asesor principal para el subcontinente del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), según PL.
En conferencia magistral en la sede de la Cancillería argentina,
dijo que en los últimos 25 años los índices de pobreza e indigencia en
Latinoamérica se mantuvieron en lo esencial y su magnitud pasó de 136
millones de pobres en 1980 a 205 millones en el 2005.
Lo paradójico, subrayó el especialista argentino, radica en la
discrepancia enorme entre la riqueza potencial en la región y la
generada, muy chocante en comparación con otras regiones del planeta,
a pesar de poseer una situación privilegiada en recursos naturales.
Una región que produce alimentos para 1 600 millones de personas,
tres veces más que su población, con personas que se mueren por
desnutrición y padecen hambre, indica que no basta con la existencia
de comida, sino que es necesario el acceso a ella, dijo.
Opinó que uno de los indicadores clave para medir la pobreza del
subcontinente es la mortalidad materna, de 91,3 por cada 100 000
nacidos vivos, y la infantil, de 32,1 por cada 1 000 nacidos vivos.
Resaltó la incidencia de los homicidios, con 25,3 por cada 100 000
habitantes. Todo ello, subrayó Kliksberg, demuestra que en la región
la pobreza mata y excluye.
La ascendencia de esta situación en los jóvenes mereció la atención
del académico, autor de 47 obras sobre la temática económico-social,
al subrayar que entre 1990 y el 2002, la cantidad de pobres entre
ellos aumentó en 17 millones 600 000, con lo cual totalizaron 58
millones.