.— El postulado de que la
democracia se basa en la voluntad del pueblo, libremente expresada
para determinar su propio régimen político, económico, social y
cultural fue defendido hoy por Cuba ante las Naciones Unidas.
El embajador Rodrigo Malmierca dijo que, sin embargo, es
preocupante que se haya profundizado a nivel internacional el intento
por establecer un patrón único de democracia y gobernabilidad.
Ese patrón, aclaró, está diseñado a partir de injustos cánones de
la llamada democracia liberal y sin tomar en cuenta para nada las
particularidades y realidades de cada país y sociedad.
El jefe de la misión cubana en la ONU habló ante el plenario de la
Asamblea General, que debatió el tema del Apoyo del sistema de las
Naciones Unidas a los esfuerzos de los gobiernos para la promoción y
consolidación de las democracias nuevas o restauradas.
Opinó que en la exigencia del cumplimiento prioritario de esos
postulados restringidos al ámbito de los derechos civiles y políticos,
queda a un lado el concepto de que democracia es el gobierno del
pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
No puede haber democracia sin libertad, sin participación popular,
sin justicia social, sin bienestar individual y colectivo, sin
solidaridad humana, destacó.
Malmierca afirmó que hoy "no es posible argumentar con éxito la
hipótesis de la superioridad universal de la democracia liberal
burguesa, pero de todos modos se le sigue intentando imponer".
El diplomático expresó que para Cuba la esencia misma de la
democracia es el poder del pueblo y abarca el ejercicio del poder y la
toma de decisiones tanto en la esfera política como en las de la
economía, sociedad y cultural.
Cuba muestra con orgullo que tiene una democracia profundamente
popular y participativa, sin partidos políticos electorales como
intermediarios, dijo.
En esa democracia, aseveró, el pueblo ejerce el poder y resultan
básicos el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.