Víctor Ramírez, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda
(INV), dijo ayer en la Mesa Redonda Informativa, que si bien el
Estado y el Gobierno continuarán ofreciendo máxima prioridad a ese
programa de construcción, conservación y rehabilitación, su ritmo de
avance dependerá de las posibilidades materiales y financieras,
influidas por adversos factores externos como el recrudecimiento del
bloqueo y el aumento del precio de los combustibles en el mercado
internacional. También dependerá de la incidencia de los eventos
climatológicos, pues no puede olvidarse que en los últimos años, la
inmensa mayoría de los limitados recursos se han destinado a reponer
las casas dañadas total o parcialmente por huracanes e intensas
lluvias.
Ramírez reconoció que en lo interno el programa ha estado
afectado por insuficiencias técnicas y organizativas de las
entidades integrantes del Sistema de la Vivienda, carencia de
transporte para el traslado de los materiales hasta los municipios,
dilaciones en los trámites burocráticos e inestabilidad en la
entrega de determinados productos. A ello sumó la imposibilidad de
muchas familias de levantar sus casas, pues aun teniendo los
materiales, no han podido pagar los altos precios establecidos por
albañiles y otros trabajadores por cuenta propia.
No obstante, los problemas podrán irse resolviendo paulatinamente
y las familias no deben desesperarse, expresó el dirigente, quien,
además, calificó el engranaje de los trámites como "asignatura
pendiente". Pese a la reducción y la simplificación de las
diligencias exigidas a las personas, luego de dos años de adoptarse
la medida, todavía hay demoras en la gestión institucional y
maltratos a la población.
Según informó el Presidente del INV, el año anterior 1 596
trabajadores del Sistema de la Vivienda fueron sancionados por
distintas violaciones, desvío de recursos y fraude. Esas actitudes,
comentó, las seguiremos enfrentando enérgicamente; ejemplo de ello
fueron las sanciones impuestas a 191 implicados en hechos de
corrupción.
A la hora de evaluar el panorama de la vivienda en Cuba, no puede
obviarse que la Revolución encontró un déficit habitacional de 640
000 viviendas y elevada precariedad de numerosas edificaciones,
entre otros males enfrentados desde los primeros momentos después
del triunfo, destacó Salvador Gomila, asesor de la presidencia del
INV.
Tampoco resulta ocioso recordar que el 76% del fondo habitacional
del país –2,7 millones de viviendas– ha sido construido por la
Revolución y que, a pesar de las insuficiencias, hoy la cantidad de
casas y edificios en buen estado técnico resulta cuatro veces y
media superior a la cifra existente en la etapa capitalista.
Similar comparación indica que también en el periodo
revolucionario se ha logrado reducir las dos terceras partes de las
edificaciones familiares en mal estado dentro de las zonas urbanas,
y a menos de la mitad las ubicadas en áreas rurales, explicó Gomila.
Oris Fernández, vicepresidenta primera del INV, precisó que a
partir de septiembre del 2005, luego de aprobarse el actual programa
de la vivienda en la Asamblea Nacional, se decidió priorizar
numerosas construcciones empezadas desde hacía no pocos años e
inconclusas por las limitaciones del periodo especial. Ello explica
la cifra elevada de terminaciones en los dos años y cuatro meses
transcurridos desde entonces, pues una parte importante de las obras
estaba en fase avanzada.
Para el 2008, indicó, el plan es concluir 50 000 nuevas
viviendas, una cantidad inferior al 2007. Sin embargo, habrá que
usar más recursos materiales y financieros, pues resulta menor el
grado de avance de las obras abiertas, y también será preciso
aumentar los gastos en las urbanizaciones.
Durante este año, informó, recibirán mayor prioridad la
conservación y la rehabilitación, algo muy solicitado por el pueblo.
Están previstas 250 000 labores de ese tipo.
Según reconoció la especialista, en los últimos tiempos las
reparaciones no solo decrecieron, también fue menor su repercusión
en el estado técnico de las viviendas, pues la escasez de materiales
permitió apenas realizar trabajos elementales para detener el
deterioro.
Decrecimientos sensibles registraron igualmente las ventas
directas de cemento, arena, piedra, bloques¼ a la población mediante
los llamados rastros. En 1992, recordó, el monto de lo
comercializado estuvo en 14 500 000 pesos; pero poco a poco la
situación va siendo menos desfavorable: durante el 2007 se llegó a
124 millones, la cuantía más alta de todos los tiempos. Además, la
población adquirió esos productos a precios módicos e inalterados,
pese al encarecimiento de los costos de producción e importación.
Al evaluar el comportamiento del programa, Ori incluyó entre las
dificultades que se enfrentan la falta de capacidad constructiva de
las fuerzas estatales por déficit de operarios, la insuficiente
fabricación local de materiales de construcción y la baja capacidad
técnica de las unidades inversionistas de la Vivienda para controlar
las obras y ofrecer asesoría a las familias empeñadas en la
edificación de sus casas.
Muy alentadora fue la intervención en la Mesa de Jorge Armando
Gutiérrez, presidente del Poder Popular en el municipio habanero de
Madruga. No está exenta esa demarcación de casas en mal estado o de
falta de viviendas, pero con los recursos recibidos han podido
mejorar la situación de muchas familias, a cuenta de usar bien los
suministros, coordinar el trabajo de las entidades estatales,
escuchar los criterios de la gente para buscar soluciones a las
fallas, y emplear con eficacia a las comisiones de trabajo de la
Asamblea Municipal en el control y fiscalización del programa.