La primera porque considera que el modelo de desarrollo social
cubano ha garantizado, desde el triunfo de la Revolución, los derechos
de la infancia, al existir una prioridad política a favor de los niños
y niñas; y la segunda, porque no obstante las dificultades económicas
que ha venido atravesando la Isla, "jamás se cerró una escuela ni un
centro de salud".
En el ámbito de UNICEF, explicó, es una demostración que cuando se
vulneran los derechos de la infancia en salud y educación, no es
cuestión de recursos económicos, sino de la voluntad política de los
gobiernos. "Si se quiere, se puede que los niños sean lo primero",
subrayó.
Ortiz, español de nacimiento, es licenciado en Antropología, con
cursos de Derecho y Economía, y antes de ocupar su actual cargo en
UNICEF, una agencia especializada de las Naciones Unidas dedicada a la
defensa de los derechos de la infancia, fue asesor regional para
Derechos de Pueblos Indígenas y Poblaciones Afrodescendientes para
América Latina y el Caribe, con sede en Panamá.
Comentó que trabajar en nuestro medio le resultaba fácil, porque
Cuba requiere de recursos, pero no de apoyo técnico, "y un dólar
invertido aquí tiene un rendimiento en la eficacia del desarrollo muy
superior a los demás países en vías de desarrollo". A ello contribuye
también las relaciones que mantiene UNICEF con el Gobierno, la
capacitación profesional existente y el cariño del pueblo.
Ortiz puso de relieve que para tener "la primera visión de la
realidad de la infancia de un país" basta con analizar la mortalidad
infantil y la materna, y si a ello se le añaden los datos de
escolarización, "tendremos entonces una fotografía bastante precisa de
cuál es la situación".
Refirió que en América Latina y el Caribe las más bajas tasas de
mortalidad infantil y del menor de 5 años las tiene Cuba, donde, por
otra parte, la principal causa de fallecimiento de un niño de uno a 19
años son los accidentes —lo que implica la responsabilidad del
individuo y de la familia en la prevención—, cuando en otros países de
la región los problemas radican en la falta de inmunización, de
atención primaria de salud, de escolarización.
Con visión latinoamericana, Ortiz hizo mención a los más recientes
datos sobre la mortalidad del menor de 5 años aparecidos en el Estado
Mundial de la Infancia del 2008, que refleja en forma directa el nivel
de vida y el grado de desarrollo logrado por la salud pública. Hizo
mención del significativo descenso de este indicador en Haití, de 120
a 80 y también de Brasil, de 33 a 20, en los dos últimos años
registrados en la publicación, lo que calificó de "un gran esfuerzo de
estos países".
|
Países |
Tasa de mortalidad menor de 5 años |
|
2007 |
2008 |
|
Canadá
|
6 |
6 |
|
Cuba |
7 |
7 |
|
Estados Unidos |
7 |
8 |
|
Chile |
10 |
9 |
|
Costa Rica |
12 |
12 |
|
Uruguay |
15 |
12 |
|
Argentina |
18 |
16 |
|
Colombia |
21 |
21 |
|
Venezuela |
21 |
21 |
|
Paraguay |
23 |
22 |
|
Panamá |
24 |
23 |
|
Ecuador |
25 |
24 |
|
México |
27 |
35 |
|
Perú |
27 |
25 |
|
El Salvador |
27 |
25 |
|
R. Dominicana |
31 |
29 |
|
Brasil |
33 |
20 |
|
Nicaragua |
37 |
36 |
|
Guatemala |
43 |
41 |
|
Haití |
120 |
80 |
Mortalidad del menor de 5 años por mil nacidos vivos (países
seleccionados).
Fuente: Estado Mundial de la Infancia, UNICEF, 2007 y 2008.