Con el representante de UNICEF

Cuba es ejemplo en la protección a la infancia

José A. de la Osa
delaosa@granma.cip.cu

"¡Me siento encantado de trabajar en Cuba!", expresó ayer en La Habana el licenciado José Juan Ortiz Bru, representante en nuestro país del Fondo de las Naciones Unidas para el Infancia (UNICEF), y planteó que ello respondía a dos razones fundamentales.

El modelo de desarrollo social cubano garantiza los derechos de los niños y niñas.- JoséJuan Ortiz Bru.

La primera porque considera que el modelo de desarrollo social cubano ha garantizado, desde el triunfo de la Revolución, los derechos de la infancia, al existir una prioridad política a favor de los niños y niñas; y la segunda, porque no obstante las dificultades económicas que ha venido atravesando la Isla, "jamás se cerró una escuela ni un centro de salud".

En el ámbito de UNICEF, explicó, es una demostración que cuando se vulneran los derechos de la infancia en salud y educación, no es cuestión de recursos económicos, sino de la voluntad política de los gobiernos. "Si se quiere, se puede que los niños sean lo primero", subrayó.

Ortiz, español de nacimiento, es licenciado en Antropología, con cursos de Derecho y Economía, y antes de ocupar su actual cargo en UNICEF, una agencia especializada de las Naciones Unidas dedicada a la defensa de los derechos de la infancia, fue asesor regional para Derechos de Pueblos Indígenas y Poblaciones Afrodescendientes para América Latina y el Caribe, con sede en Panamá.

Comentó que trabajar en nuestro medio le resultaba fácil, porque Cuba requiere de recursos, pero no de apoyo técnico, "y un dólar invertido aquí tiene un rendimiento en la eficacia del desarrollo muy superior a los demás países en vías de desarrollo". A ello contribuye también las relaciones que mantiene UNICEF con el Gobierno, la capacitación profesional existente y el cariño del pueblo.

Ortiz puso de relieve que para tener "la primera visión de la realidad de la infancia de un país" basta con analizar la mortalidad infantil y la materna, y si a ello se le añaden los datos de escolarización, "tendremos entonces una fotografía bastante precisa de cuál es la situación".

Refirió que en América Latina y el Caribe las más bajas tasas de mortalidad infantil y del menor de 5 años las tiene Cuba, donde, por otra parte, la principal causa de fallecimiento de un niño de uno a 19 años son los accidentes —lo que implica la responsabilidad del individuo y de la familia en la prevención—, cuando en otros países de la región los problemas radican en la falta de inmunización, de atención primaria de salud, de escolarización.

Con visión latinoamericana, Ortiz hizo mención a los más recientes datos sobre la mortalidad del menor de 5 años aparecidos en el Estado Mundial de la Infancia del 2008, que refleja en forma directa el nivel de vida y el grado de desarrollo logrado por la salud pública. Hizo mención del significativo descenso de este indicador en Haití, de 120 a 80 y también de Brasil, de 33 a 20, en los dos últimos años registrados en la publicación, lo que calificó de "un gran esfuerzo de estos países".

Países Tasa de mortalidad menor de 5 años
2007 2008
Canadá 6 6
Cuba 7 7
Estados Unidos 7 8
Chile 10 9
Costa Rica 12 12
Uruguay 15 12
Argentina 18 16
Colombia 21 21
Venezuela 21 21
Paraguay 23 22
Panamá 24 23
Ecuador 25 24
México 27 35
Perú 27 25
El Salvador 27 25
R. Dominicana 31 29
Brasil 33 20
Nicaragua 37 36
Guatemala 43 41
Haití 120 80

Mortalidad del menor de 5 años por mil nacidos vivos (países seleccionados).

Fuente: Estado Mundial de la Infancia, UNICEF, 2007 y 2008.

 

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