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La USAID revela sus planes para la subversión en
Cuba Asamblea de las ONG mercenarias
en Washington. ¿Cómo dilapidarán los 45 millones de dólares
asignados para subvertir el orden interno en la Isla por mediación
de “instituciones experimentadas”, preferiblemente europeas y
latinoamericanas?
JEAN-GUY ALLARD
En
su nuevo plan para la desestabilización de Cuba, la USAID promoverá
el envío clandestino de material electrónico a la Isla valiéndose de
intermediarios europeos y latinoamericanos que realizarán el trabajo
sucio que no puede legalmente desarrollar; favorecerá los viajes de
agentes al país, usando las llamadas licencias humanitarias para
realizar "evaluaciones en el terreno", y garantizará a sus
colaboradores que sus actividades nunca sean divulgadas, por encima
de la ley FOIA de acceso a la información.
Forzada por el GAO (la Oficina Federal de Auditoría) a fabricarse
una cierta imagen de decencia en la distribución del dinero del
contribuyente que derrochaba hasta ahora sin la menor licitación, la
USAID (la llamada Agencia para el Desarrollo Internacional) acaba de
realizar, el pasado 14 de mayo, en su sede central de Washington,
una asamblea sobre la distribución de 45 millones asignados por la
administración de George W. Bush para provocar una ruptura del
proceso revolucionario cubano.
Durante tres horas, desde las nueve de la mañana hasta el
mediodía, manteniendo fuera del lugar a los medios de comunicación y
en un ambiente conspirativo acorde con las operaciones que pretende
realizar, el jefe de la USAID para la región latinoamericana, José
"Pepe" Cárdenas, un ex directivo de la Fundación Nacional Cubano
Americana (FNCA), encabezó un grupito de funcionarios federales
"especialistas" en Cuba: Su brazo derecho para la Isla, Elaine
Grigsby, directora del llamado Programa Cuba; Amadjan Abani, de la
Oficina de Asistencia y Adquisiciones de la USAID; Anthony Christino
III, del Buró de Industria y Seguridad del departamento de Estado
que monitorea y sanciona los intercambios con Cuba.
Entre las organizaciones —algunas ya "célebres"; otras menos
conocidas, pero todas dedicadas a apropiarse de los millones del
Departamento de Estado, cuyos representantes amueblaban la sala,
locos por garantizarse su pedazo del cake—, se distinguían: La seudo
ONG checa People in Need; Global Partners; IBMC; Loyola University;
Jackson State University; Mississippi Consortium for International
Development; International Resources Group; Panamerican Development
Foundation; Partners of America; Alliance for Family; el Consejo de
Comercio de Hungría y la ya multimillonaria TV Martí.
Ningún diplomático —ni siquiera el agente checo Kolar— estuvo
presente.
En lo que equivale a confesar auténticas operaciones de espionaje
contra Cuba y en territorio cubano, "Pepe" Cárdenas —quien sustituyó
al corruptísimo Adolfo Franco—, insistió en la necesidad de
identificar a las ONG las en terceros países que puedan canalizar
los recursos de la USAID para la subversión.
Subrayó la necesidad de hacer llegar a la nación caribeña,
utilizando a aquellos intermediarios, "panfletos de propaganda,
celulares y equipos de comunicación modernos", así como de "entrenar
a cubanos residentes en Cuba en terceros países".
Al destacar la "filosofía" detrás de la significativa expansión
del Programa Cuba de la USAID, Cárdenas recalcó que su presupuesto,
de 13 millones en el 2007, "se disparó" a 45 millones en el 2008.
Luego pasó a la nueva geografía de este monumental derroche, al
destacar como países más proclives para desarrollar este trabajo
encubierto a Chile, Perú, Argentina, Colombia y Costa Rica.
Aunque Grigsby, supuestamente su más fiel colaboradora, comentó
luego que, según su experiencia, le resultaba difícil encontrar
socios en América Latina.
Como buen instructor de lo que constituye, ni más ni menos, que
una operación de Inteligencia, Cárdenas habló de la conveniencia de
utilizar a países de Europa del Este que han tenido "experiencias
recientes de transición".
Sin embargo, no llegó a precisar el nivel de colaboración o de
complicidad con el cual cuenta, de manera evidente, la Inteligencia
norteamericana con los gobiernos de los países que mencionó.
Contestando a una pregunta, a Cárdenas se le escapó que ya se
había recomendado a "instituciones experimentadas en la ejecución de
este tipo de programa", tales como la NED, el NDI, el IRI, la
Florida International University, Freedom House, con su agente CIA,
Jaime Suchlicki¼
Y, por supuesto, el Center for a Free Cuba de su amiguito Frank
"Paquito" Calzón.
OPERACIONES "SECRETAS" CUYO ACCESO SE Negara
Con un lenguaje que corresponde a un operativo de misión de
espionaje, el ex directivo de la FNCA confesó que "resulta difícil"
introducir materiales en la Isla y por lo tanto indujo que el
trabajo había que "hacerlo de forma clandestina".
Grigsby añadió al carácter altamente secreto de las tareas
designadas, precisando que si existieran solicitudes de
desclasificación de documentos en virtud de la Ley de Libertad de
Información (conocida como FOIA), la USAID solo emitiría "un resumen
general" y "mantendría el secreto" de los detalles de los programas
de cada ONG, pues se trata de "materiales secretos".
Más claro ni el agua.
Anthony Christino III se refirió, en esta misma confesión
colectiva, a la "necesidad" de enviar computadoras y software a
Cuba, para lo cual sus servicios facilitarán licencias.
Clara Davis, la perla de la OFAC, propuso licencias de viajes,
dejando claro que se utilizarán las licencias llamadas humanitarias
para la infiltración de agentes con la cobertura de proyectos
vinculados a la salud pública, el medio ambiente e "iniciativas
específicas".
Se refirió, además, abierta y groseramente, al "interés" de
promover viajes a Cuba para "realizar evaluaciones en el terreno"
utilizando licencias generales.
Davis señaló que "la mayor entrada de dinero a Cuba" se hacía "a
través de la Iglesia", una referencia bien intencional que no tiene
otro propósito que causar algún daño a la fluida comunicación entre
la Iglesia y el Estado cubano.
LAS ELECCIONES DETERMINARÁN EL FUTURO
En otra confesión en esta larga sucesión de confidencias, Grigsby
señaló que otra ampliación del presupuesto subversivo dependerá de
las elecciones de noviembre.
Según los observadores "en el terreno", no hay duda de que las
víctimas de este nuevo giro del financiamiento de la subversión en
Cuba le ajustarán la cuenta en su momento a la administración.
La organización que manejó el derroche del dinero federal en
operaciones fraudulentas convocó, evidentemente, su reunión con el
aparente propósito de parecer conformarse con el cocotazo del GAO.
Sin embargo, de manera muy significativa, publicó en su
convocatoria el día y la hora de la asamblea, pero omitió precisar
el lugar para lo cual había que llamar y preguntar. La estrategia
funcionó. Se aparecieron en el encuentro pocas caras nuevas para
esta repartición de un pastel ya repartido.
En su informe, el GAO demostraba cómo los altos funcionarios de
USAID llegaron a disimular el paradero de 65,4 millones de dólares
regalados, en una década, a sus amistades de Miami y de Washington.
José Cárdenas fue directivo de la FNCA a partir de 1986, con las
más altas responsabilidades. Fue sucesivamente director de
"investigaciones y publicaciones", portavoz de la organización y
lobbyista cuando la organización mafiosa disponía de una lujosa
"embajada" en Washington.
El funcionario mafioso es, por supuesto, amigo íntimo de Ileana
Ros-Lehtinen y de sus dos cómplices de apellido Díaz-Balart.
La FNCA, creada por la CIA bajo Ronald Reagan, se gastó una
fortuna financiando las operaciones del terrorista internacional
Luis Posada Carriles, lo que Cárdenas, por supuesto, no puede
ignorar.
Como tampoco podrá ignorar las ya agudas lamentaciones de los
cabecillas de Miami, a quienes la reorientación de los métodos de la
USAID, a favor particularmente de sus habituales corresponsales
europeos, dejan en una situación algo precaria. |