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Tramposos eléctricos
Los apagones se alejaron de los hogares. La
familia cubana recibe los beneficios del Programa Energético y
¡todavía existe una minoría de ciudadanos que roba electricidad!
Ortelio González Martínez
CIEGO DE ÁVILA.— El que hace trampas está a expensas de la ley.
En la pantalla del ordenador aparecen tres letras: CFR. En
mayúsculas y color rojo.
José
Antonio manifiesta que con una simple operación aparecen los
clientes fraudes.
Son los denominados clientes fraude. Con una simple operación en
la computadora, salen a la palestra: nombre y apellidos, la
dirección particular, el día y la hora en que cometió la estafa y el
inspector que lo detectó.
Quienes roban electricidad —dicho así, sin eufemismo— siempre
tienen alguna excusa o justificación para validar el engaño.
La
manipulación del metro contador, una de las violaciones más
frecuentes.
Hay que evitar que prolifere este tipo de hurto, aun cuando el
número de avileños que lo comete es ínfimo, en comparación con los
más de 121 800 clientes del sector residencial en el territorio.
Pese a ello, de 30 detectados en el 2006, aumentaron a 250 en el
presente año, cifra superior a la de todo el 2007.
Muchos clientes se escudan en la aplicación de la nueva tarifa
para justificar el hecho, algo que no es real pues este fenómeno ha
estado presente en años anteriores a su puesta en vigor.
Georvis
(en primer plano) y Emir en plena faena.
José Antonio Martí Fernández, jefe de inspección en la
Organización Básica Eléctrica avileña, expresa que lo más importante
es que cada persona interiorice que el gasto excesivo es un pesado
lastre sobre la economía del país.
Explica que la nueva forma de cobro implantada, a partir de
febrero del 2006, es benévola con quienes ahorran. La muestra es que
el valor de los primeros 100 kilowatts consumidos se mantiene a
nueve centavos, como era anteriormente. A partir de esa cifra se
incrementa hasta llegar al peso y 30 centavos para aquellos altos
consumidores que se excedan de los 300 kilowatts.
EL PERRO SUELTO, ESTOY LIMPIANDO...
Tan ingeniosos como insolentes, los pillos que cometen los
fraudes acuden a las más insospechadas "genialidades" para evitar
ser detectados por los inspectores que, en su labor, deben
convertirse en émulos de Sherlock Holmes.
Un día junto a esos veladores de la legalidad fue suficiente para
conocer detalles, formas de actuar y hasta para adentrarse en la
psiquis de los timadores, quienes emplean los modus operandi más
truhanescos.
"¡Cuidaaaaaadoooooooo!, tengo el perro suelto" gritó uno desde el
fondo del patio. "Un momento, estoy limpiando", dijo una mujer
sorprendida ante nuestra llegada. En la cuadra aledaña aparecía un
contador de energía eléctrica (CEE) totalmente tapado, "para que no
se moje", según argumentó la persona interpelada.
Emir González Agramonte y Georvis Matos Martínez, inspectores,
coinciden en que las frases mencionadas son los ardides más
utilizados, y reconocen que las violaciones principales tienen que
ver con la manipulación del CEE y la derivación de acometidas (coger
la corriente antes de que llegue al equipo).
Los análisis también corroboran que quienes tienen mejor nivel de
vida, con altos consumos energéticos, son los más fraudulentos. Las
familias ahorrativas, las más humildes, no se dedican a esta
fechoría, aseguró Georvis.
— ¿Y es fácil descubrir la violación?
—Es como encontrar petróleo, manifiesta Emir. Hay que llegar a
él, pero al final lo detectamos. Tenemos la experiencia y tecnología
para saberlo.
Martí Fernández da detalles: "Una vez sorprendidos le aplicamos
el Decreto Ley 260, que en su Artículo Uno refiere que quien
manipule, cambie o altere el equipo de medida y la acometida del
servicio se le impone 500 pesos de multa y el retiro del servicio
por 72 horas. En caso de reincidencia, el monto se eleva a 1 000
pesos y la suspensión de la corriente por 15 días. Con independencia
de lo dispuesto en el artículo uno, el infractor estará obligado al
pago retroactivo de la energía eléctrica sustraída hasta un año".
VILLANOS SIN MOTIVO
Cualesquiera de los personajes interrogados pudiera encarar con
éxito el indigno papel de villano en las más encumbradas novelas de
estafas y mentiras.
La lucha contra estos tramposos es de todos los días. En tal
sentido, se ha incrementado el número de inspectores, con alto grado
de capacitación y mejores instrumentos para desarrollar su labor.
Datos ofrecidos a este diario por Ramón López Ramos, director
comercial de la Unión Eléctrica, dan cuenta de que en los primeros
cinco meses del año en curso, fueron detectados nacionalmente 1791
fraudes más que en igual periodo del 2007.
Hay aristas dignas del más exhaustivo de los análisis. La energía
consumida y no pagada en un momento (aunque al aplicarse la
contravención se le cobró a los infractores lo dejado de facturar)
alcanzó en los primeros cinco meses del presente año los 10 millones
710 000 kilowatts/hora. Para generarla, el país empleó unas 2 950
toneladas de combustible y desembolsó una cifra millonaria, de
acuerdo con los precios actuales en el mercado internacional.
Es inmoral que en una minoría de hogares todavía haya quienes se
dediquen al robo de electricidad, un hecho repudiable que adquiere
visos de indisciplina social, corroe la conciencia de las personas y
lastra el esfuerzo del Estado por hacer más placentera la vida de la
familia cubana. |