¿Qué es lo que pasa en mi barrio?

KATIA SIBERIA GARCíA

Los barrios tienen el alma de su gente. Por eso siempre habrá cuadras silenciosas y bullangueras, sucias y limpias... con rezagos ante el trabajo voluntario y muy dispuestas a la hora del aporte. Y así sucede también con los Comités de Defensa de la Revolución, para muchos iguales y diferentes.

Muy útil la labor de los cederistas en la recogida de materias primas.

Más de ocho millones de cubanos pertenecen a los 137 000 CDR del país, y precisamente por ello las visiones sobre la organización son diversas. Las razones llegan desde disímiles rincones del archipiélago.

A cuatro ojos

Nilka Samón Pérez tiene 68 años. Vive en Boca de Jauco, Maisí, y mucho antes de que la avioneta "bombardee" la prensa, ya anda mirando al mar. Pertenece a ese destacamento y confiesa que vive en una zona segura. Podemos dormir con la puerta abierta, aclara, y ante la pregunta de por qué la guardia, no duda en responder: por si acaso...

En Jatibonico, Sancti Spíritus, Jairo Marín Rodríguez, joven de 25 años, ostenta la condición de vanguardia nacional de vigilancia. Según contó, hace tiempo que en su CDR, allá en La Charca, no hay robos, quizás para "infortunio" de quienes no reconocen su digna actitud.

Gracias a la alerta cederista, en Las Tunas, en la zona 272 impidieron un robo en el CDR nro. 8. Hasta el marabú llegaron las mujeres para capturar a los ladrones, cuenta Silvano Cutillo, jefe de prevención de la circunscripción 1.

Pero no en todas las cuadras del país sucede lo mismo. Hay quienes en la actualidad no están convencidos de la necesidad de la guardia cederista; otros sí lo están.

Vecinos de Lamparilla y Obrapía, en el municipio de La Habana Vieja, expresan que la guardia es una rareza por allí: calles oscuras y ausencia de teléfonos para solicitar la ayuda policial conspiran contra este ejercicio.

Cristina Ayala Rojas, presidenta del CDR nro. 2 en la zona 71 del mismo municipio, piensa que no todas las zonas resultan seguras para realizarla. "He tenido que lidiar con muchas dificultades y en ocasiones se hace difícil convencer".

El coordinador nacional de los CDR, Juan José Rabilero, considera como una de las razones de cierta apatía en alguna gente el que en estos tiempos los barrios no viven en una situación de intranquilidad y amenaza como en los días iniciales de la Revolución. Esto lleva a ciertas personas a pensar que la guardia no hace falta.

Hay quienes creen que como ya no es necesario andar por la calle armado, previniendo algún sabotaje, censando a niños para vacunar o en otras tareas asumidas en los inicios, la labor de los cederistas ya no es tan importante... y lo alcanzado es preciso mantenerlo, comenta Rabilero.

La realidad deja constancia: los delitos son más escasos donde se vigila y las ilegalidades menos frecuentes donde se denuncian.

Tu aporte, todavía cuenta

La función fundamental de los CDR sigue siendo la vigilancia revolucionaria para evitar las actividades enemigas y el delito, explica Rabilero, aunque tampoco podemos descuidar las donaciones de sangre o la recogida de materia prima, entre otras de índole social.

Quizás por eso, en la secundaria ubicada en San Lázaro y Belascoaín, Julio César insiste en la recuperación. Durante días la escuela albergó un bulto de cartones en espera de la recogida. Se van a mojar, auguraba el joven. Los recogemos ¿y qué?. A sus 14 años ya el desaliento mutila una actividad que ahorra al país no pocas importaciones.

El panorama se repite en cuadras donde los inspectores, incluso, han impuesto multas por detectar sacos de frascos vacíos que, ante el tardío reciclaje, atraen los vectores y con ellos a las enfermedades.

Entre las tareas que también identifican a los CDR, sobresalen las donaciones de sangre; unas 500 000 al año llegan al sistema de salud. Excepto Ciudad de La Habana, todas las provincias tienen cubierta la demanda. En la capital no han podido garantizarse por problemas organizativos y se les solicita una donación a quienes van a ser intervenidos, explica Rabilero.

Gracias a la voluntad de la población, siguen salvando vidas, aunque deficientes estrategias de comunicación impiden mayores aportes.

¿De 28 en 28?

La inventiva de Kike y Marina definitivamente llegó para quedarse. La popular caldosa aúna a los vecinos en la tradicional fiesta del 28 de septiembre; esfuerzos colectivos acercan las familias. Pero esa comunión no debe ser solo de 28 a 28.

Tal responsabilidad descansa, sobre todo, en el presidente, aunque no solo en él. Maritza González Naranjo está al frente de un CDR del municipio de Guanabacoa. Sin embargo, ella siente la falta de reconocimiento. "No nos valoran, es un trabajo muy ingrato". Por suerte, no son situaciones generalizadas, aunque sí reclaman atención.

Sin duda, existen lugares donde el trabajo voluntario, el recibimiento a un nuevo miembro de la organización, la despedida del joven que parte para el servicio, la donación de sangre o el recorrido nocturno, son habituales.

Al mismo tiempo, se es testigo también de barrio-debates con intervenciones aprendidas; del césped sucio sin dueño; de la negativa a cotizar o a asumir una responsabilidad.

Ya se acerca el VII Congreso y los delegados podrán intercambiar experiencias, insatisfacciones, coincidencias... Mas, los buenos comités, los de cada cuadra, no surgirán en eventos; primero, cada cederista debe preocuparse por lo que pasa en su barrio.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir