Mario Girona, uno de los más destacados arquitectos cubanos del
siglo XX, falleció en La Habana el último martes a los 84 años de
edad.
Natural de Manzanillo, hermano de Julio Girona, Premio Nacional
de Artes Plásticas, Mario legó al entorno urbano de la Isla varias
de las obras más representativas de la modernidad, entre ellas el
Coppelia (1966), en la céntrica Rampa habanera.
Poco después del triunfo de la Revolución, estimulado por Fidel y
Celia, participó en el diseño del complejo turístico de Guamá, en la
Ciénaga de Zapata. Otros destacados trabajos suyos fueron los
hoteles Pasacaballo, en Cienfuegos, y Ancón, en el litoral
trinitario.
También dejó su impronta al frente de un gabinete de proyectos
arquitectónicos que tuvo a su cargo la remodelación de la Terminal
no. 1 y la concepción de la Terminal no. 3 del Aeropuerto
Internacional José Martí.
Por sus méritos, Girona fue reconocido con el Premio Nacional de
Arquitectura.