EE.UU.

Inventario del desastre

Se estima que la invasión a Iraq produjo la mayor destrucción de la herencia cultural de los últimos ocho siglos. Un crimen histórico del cual la administración de George W. Bush es responsable

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

Las imágenes le dieron la vuelta al mundo. La destrucción y el vandalismo no conocieron límites. Las tropas norteamericanas, vulnerando la Convención de La Haya de 1954, propiciaron la pérdida de miles de años de historia, tras la invasión a Iraq en marzo del 2003. Esa historia que se remonta a la antigua Mesopotamia. La región entre los ríos Tigris y Éufrates, identificada como la "cuna de la civilización", centro de imperios y lugar del nacimiento de la escritura.

El cartel ruega que se proteja el sitio de Babilonia, que las tropas de ocupación han convertido en base operativa.

Babilonia es hoy un campamento militar. Sobre ella se imponen tanques, cañones y otros medios de guerra. La legendaria Ur, en el sur iraquí, está cubierta de hormigón. La fuerza aérea de Estados Unidos construyó una base militar sobre el emplazamiento en el que se alzó, hace 6 000 años, la ciudad de Eridu, donde vivió el bíblico Abraham, padre del primogénito Ismael y de Isaac. Los soldados se han llevado ladrillos como recuerdo o han ultrajado sitios dejando su impronta con graffitis que dicen: "Yo estuve aquí" o "I love Mary".

Una de las copias más antiguas del Corán y el primer periódico editado en Iraq en 1869, en lengua persa, se esfumaron. En la Biblioteca Nacional de Bagdad fueron quemados un millón de libros, tales como añejas ediciones de Las mil y una noches, tratados matemáticos del sabio Omar Khayamm y filosóficos de Avicena y Averroes. Unos 10 millones de importantes documentos desaparecieron.

Los nuevos bárbaros.

Se estima que alrededor de 170 000 piezas resultaron sustraídas o demolidas en el Museo Nacional, el cual contenía varios de los tesoros más famosos del mundo, como los relieves asirios del palacio real de Jorsabad, invaluables tablillas con muestras de escritura cuneiforme, piedras talladas con 40 000 años de antigüedad y sellos de unos 5 000 años.

En el Museo de Mosul las únicas estatuas que se salvaron fueron las que pesaban mucho y no pudieron ser fragmentadas. Allí no existen ya los pájaros asirios tallados hace 2 000 años. En el Museo Arqueológico se desconoce el paradero de al menos 30 obras, entre las que se cuentan tablillas del Código de Hammurabi, en el que se describe el primer registro de leyes, y las tablillas del Poema de Gilgamesh, con la más antigua reflexión sobre la condición humana.

Más de 60 mezquitas han quedado destruídas después de la invasión.

A juicio del escritor venezolano Fernando Báez, autor del libro La destrucción cultural de Iraq, el saqueo, ruina y expolio del patrimonio cultural iraquí, "supuso el primer ‘memoricidio’ del siglo XXI, y el mayor desastre cultural de los últimos ocho siglos en el mundo". Un crimen que tiene como responsable a la administración de George W. Bush.

Báez opina que esa nación del Golfo "es, al menos por ahora, un campo de batalla, un país ocupado por la fuerza extranjera más repudiada en el Oriente Medio, (... ) y, como si esto no bastara, su memoria ha sido borrada y sometida".

ADVERTENCIA IGNORADA

Consta que antes de ingresar las tropas estadounidenses y sus aliados a la capital iraquí, en abril del 2003, instituciones como la UNESCO y la Asociación de Arqueólogos de Estados Unidos, al igual que muchos académicos, hicieron un llamado de alerta por los peligros que corría el patrimonio nacional iraquí. La advertencia no fue escuchada.

Por aquellos días un arqueólogo iraquí, Raíd Abdul Ridhar Mohammed, declaraba al The New York Times: "La identidad de un país, su valor y su civilización residen en su historia. Si la civilización de un país ha sido saqueada, como la nuestra ahora aquí, su historia termina. Por favor, dígale esto al presidente Bush. Por favor recuérdele que él prometió liberar al pueblo iraquí (... ), esto no es una liberación, esto es una humillación".

CRÓNICA DEL CINISMO

Pero ahora los cables sorprenden con una oferta mendaz. Estados Unidos acaba de proponer un proyecto para "preservar y promover el patrimonio cultural iraquí, dotado inicialmente de 14 millones de dólares procedentes de su embajada en Bagdad y del Departamento de Estado", publicó la agencia EFE el 16 de octubre.

La primera dama, Laura Bush, lo presentó con bombo y platillos en la sede diplomática del país árabe en Washington, donde explicó que la iniciativa "beneficiará a toda la humanidad, ya que preservará los sitios históricos, las maravillas arqueológicas y objetos culturales que cuentan la historia de los primeros asentamientos del mundo".

¡Inconcebible! La noticia no puede ser más contrastante y cínica: el mismo país que causó los daños, pretende erigirse como "salvador" de lo que saben es irrecuperable. ¿Cómo puede hablarse de futuro, si el pasado ha sido arrasado?

Y HAY MÁS

"EE.UU. trabaja desde hace cinco años en Iraq para recuperar el prestigio de las instituciones culturales en el país árabe", refiere el citado cable de la agencia española.

Según la esposa de Bush, las mejoras registradas en materia de seguridad y estabilidad en la nación árabe "han creado una nueva base para impulsar un esfuerzo más rotundo y enérgico para promover la historia cultural iraquí".

Se señala que "para este nuevo proyecto", tanto la representación diplomática de Washington en Bagdad como el Departamento de Estado han trabajado "estrechamente" con el ejecutivo iraquí para determinar las iniciativas que se beneficiarán de los fondos. "En primer lugar —agrega el despacho de EFE— se creará un Instituto de Conservación y Preservación en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, que recibirá asesoramiento técnico del Walters Art Museum, el Programa de Conservación Winterthur, la Universidad de Delaware y el Servicio Estadounidense de Parques Nacionales".

Y para el puntillazo de la nota reservaron lo siguiente: "la última iniciativa supondrá la puesta en marcha de un programa de formación para profesionales de museos y sitios arqueológicos en materias como conservación y gestión de colecciones; la publicación de estudios arqueológicos en Iraq, y la creación de la biblioteca de Bagdad y Mosul".

Paradójico, cuando después de la invasión y posterior ocupación hasta la fecha han sido asesinados más de un millar de intelectuales. "Están matando a los profesionales. Nuestros empleados tienen miedo de dejar sus casas", reconoció un alto funcionario del Ministerio de Cultura iraquí.

ACOMODO DE LA MENTIRA

En el intento por remodelar la mentira aparece ahora el gobierno de Estados Unidos con su aparente espíritu de "ayuda".

En una declaración dada a conocer en mayo del 2004 a la agencia de prensa alemana DPA, Mufid Jazairi, un funcionario iraquí, señaló que seguían sin tener noticias de unas 10 000 obras de arte robadas del Museo de Bagdad. ¿Podrían estar en manos de coleccionistas de Occidente? Quizás.

Las fuerzas de ocupación y sus colaboradores han pretendido hacer creer que las pérdidas al patrimonio han sido por el pillaje, pero lo cierto es que el cataclismo mayor lo han causado las tropas estadounidenses, un indicador de la bestialidad moderna y la indolencia criminal de Washington y sus aliados.

Los tesoros que habían sobrevivido a miles de años, no pudieron resistir el impacto de la tecnología de guerra del siglo XXI y el salvajismo imperialista. Bush y compañía son los nuevos bárbaros. Sin dudas, "un ‘líder’ semi-analfabeto que se revuelca en su religión reaccionaria; cuyo gobierno está poblado de antiguos jefes empresariales quienes consideran que un artefacto de la antigua Sumeria le sirve más de protección contra los impuestos que de clave para la evolución histórica y cultural de la humanidad", aseguró el estudioso venezolano Fernando Báez.

Una vergüenza para quienes ejecutaron la invasión. Bush ha ganado el triste mérito de haber logrado entrar a la historia no por su amor a la civilización, sino por su barbarie.

 

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