Ese grado de comprensión y de optimismo se respiraba desde las
primeras horas de este domingo, cuando integrantes del Consejo de
Defensa Provincial encabezados por su presidente, Jorge Cuevas
Ramos, acudieron a la zona para apreciar la situación, evaluar
efectos y orientar rápidamente medidas de recuperación.
De acuerdo con datos preliminares ofrecidos por Dania Rodríguez
Ramírez, presidenta del Gobierno en el municipio de Amancio, solo a
lo largo de la vía paralela al litoral (donde se asientan unas 273
viviendas) las primeras observaciones daban cuenta a esa hora de 110
hogares totalmente desplomados y otros 127 con averías parciales.
A
ese sensible perjuicio sobre el sector residencial, se suma la
huella dejada por el huracán Paloma en redes eléctricas y de
comunicación, instalaciones del campismo, el centro de estimulación
del Ministerio del Azúcar, naves de procesamiento del camarón y
otros inmuebles, donde también se trabaja para determinar con
exactitud la magnitud real de los estragos.
La decisión de evacuar con antelación a los casi 2 000 habitantes
del lugar, permitió preservar lo más importante para este país
frente a desastres naturales: la vida humana.
Con ese propósito, mientras Paloma descargaba su furia contra
Santa Cruz del Sur, Guayabal y otros puntos comprendidos en su
trayectoria, el sábado, más de 214 000 tuneros se hallaban bajo
seguro resguardo, el grueso de ellos en hogares de familias y el
resto en 180 centros de evacuación.
El verdadero alcance de esa medida era comentado con gratitud
este domingo en Guayabal, por quienes asocian el inclemente azote de
las olas sobre el poblado con las penetraciones que allí mismo
protagonizó el mar en 1932, 1950, 1963 (ciclón Flora) y durante el
huracán Ike, hace apenas dos meses.
Tan rápida como la respuesta de las primeras familias en esta
comunidad costera (mediante alternativas de solución y de
cooperación a partir de sus propios brazos y recursos) fue la
inserción de los trabajadores del sector eléctrico, decididos a
restablecer las interrupciones con que amanecieron los tres
municipios del sur tunero (Amancio, Colombia, Jobabo), y Manatí (al
norte), por las incidencias del meteoro.