Es
muy pronto para saber con exactitud cuánto daño material nos causó
el huracán Paloma, el tercero de gran intensidad que nos azota en
menos de diez semanas durante la actual temporada ciclónica; pero
ante el nuevo golpe de la naturaleza, los cubanos podemos reafirmar
que es una suerte tener Revolución. No hay ni un solo muerto, porque
como de costumbre, nadie quedó desamparado.
Ya Gustav y Ike habían provocado pérdidas totales por más de 8
600 millones y destruido aproximadamente medio millón de viviendas,
ahora se suman los estragos del Paloma, que penetró por el sureño
municipio camagüeyano de Santa Cruz del Sur, para dejar allí las
huellas más sensibles del efecto de los intensos vientos, las
lluvias y la penetración del mar.
El Estado Mayor de la Defensa Civil estableció la fase
recuperativa para los municipios de Santa Cruz del Sur, Najasa y
Guáimaro, tras el paso del meteoro por Camagüey. En esos territorios
comienzan los trabajos de restablecimiento, mientras que el resto de
Cuba vuelve a la normalidad; ello implica, entre otras cuestiones
básicas, el regreso seguro y ordenado de los evacuados.
Nacionalmente, se trasladaron a sitios seguros más de 1 200 000
habitantes, casi el 18% de ellos (unos 220 000) ubicados en 1 448
albergues, y el resto en hogares de familiares y amigos en habitual
gesto solidario.
En menos de 48 horas, durante la evacuación hacia las
instalaciones estatales que ofrecieron alojamiento provisional,
fueron empleados más de 4 000 medios de transporte automotor y 13
trenes, así como cerca de 500 máquinas ingenieras y tecnología de
comunicaciones.
Otra vez las viviendas han sido las más perjudicadas. En Santa
Cruz del Sur, por ejemplo, los destrozos en las casas resultan
notables, al igual que la pérdida de bienes personales, desde
utensilios de cocina, ropas, muebles hasta nuevos efectos
electrodomésticos. Aunque en menor medida, hay reportes de igual
naturaleza sobre lo ocurrido en el camagüeyano municipio de Najasa y
en el de Amancio Rodríguez, perteneciente a la provincia de Las
Tunas.
No pocas zonas quedaron sin electricidad. En el ámbito de las
comunicaciones, inicialmente, dos municipios, Santa Cruz del Sur y
Amancio Rodríguez, y 71 localidades perdieron sus enlaces
habituales, aunque se pusieron en práctica soluciones alternativas.
También hay perjuicios a la infraestructura vial, sobre todo en las
costas del sur camagüeyano y tunero, según trascendió en la Mesa
Redonda Informativa de ayer.
Vuelve a demostrarse la fortaleza del sistema nacional de la
Defensa Civil y la capacidad de los Consejos de Defensa en todos los
niveles para prever, organizar y dirigir en situaciones de desastres
naturales; un entrenamiento que también es fruto de la obra
revolucionaria.
Aunque no lamentamos la pérdida de vidas humanas, los efectos del
huracán Paloma no pueden subvalorarse, además de las pérdidas
directas sufridas por las familias y las actividades estatales,
deben contarse los importantes gastos realizados en la evacuación y
resguardo de las personas (transporte, alojamiento, elaboración de
alimentos¼ ) y los ingresos dejados de
percibir por sectores fundamentales como el turismo debido a la
cancelación de vuelos y la interrupción de servicios, aunque todas
las instalaciones se hallan listas para recibir a los visitantes en
la temporada alta del turismo que está por comenzar.
Además, debe tenerse en cuenta que para evitar percances mayores
también pararon sus actividades otros numerosos centros productivos
y la agricultura volvió a sufrir el azote de la naturaleza.
Todo lo anterior remarca la importancia de consagrarse con más
énfasis todavía al trabajo productivo y a los servicios, como
exhortara Fidel en su más reciente reflexión, pues solo así daríamos
una respuesta adecuada a las adversas circunstancias actuales.