Durante
casi medio siglo, nuestro país ha prestado especial atención a las
personas discapacitadas. Sus diferencias han sido, precisamente, la
causa para emprender políticas integracionistas que, según Isabel
Moya, directora de la Editorial de la Mujer, deben seguir
promoviéndose para desterrar la aceptación protectora y la mirada
asistencialista con que algunos suelen aproximarse a estos
individuos.
El quehacer de Cuba en ese sentido fue destacado ayer durante el
Primer Encuentro Internacional de Mujeres con Discapacidad que
sesionará hasta mañana en la capital. Allí se recordó que para las
más de 100 000 personas que padecen algún tipo de discapacidad, la
nación desarrolla múltiples acciones como la accesibilidad a la
comunicación, los servicios, la formación profesional y la
rehabilitación, entre otras.
La participación de más de 30 000 profesionales en un estudio
realizado entre los años 2001 y 2003, permitió conocer las
necesidades individuales y mejorar la calidad de vida. No obstante,
enfatizó Moya, hay que continuar trabajando, pues no estamos exentos
de dificultades materiales y necesitamos además discursos atractivos
que reflejen nuestra vida en un mundo global, sin exclusiones.
Por ello, los participantes en el encuentro debatirán sobre
temáticas que apuntan hacia una mayor vinculación con el entorno y
analizarán varios factores para prevenir incorrectos tratamientos
sociales.
En esta primera jornada, las más de 200 delegadas de unos 11
países contaron con la presencia de Alfredo Morales Cartaya,
ministro de Trabajo y Seguridad Social, así como representantes de
la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM), de la
Asociación Nacional de Sordos e Hipoacúsicos (ANSOC) y de la
Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI).
La antesala del evento constituyó un emotivo espacio en el que
personas discapacitadas hicieron gala de sus aptitudes. Entre ellas
se encontraban atletas destacadas en los Juegos Paralímpicos de
Beijing, quienes fueron reconocidas por su esfuerzo y resultado.