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La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos decidió hoy que
ningún funcionario de la administración de George W. Bush podrá ser
demandado por el escándalo de tortura contra prisioneros.
La denuncia de un detenido tras los ataques del 11 de septiembre
de 2001 "no contiene suficientes elementos para fijar una demanda",
consideró el máximo tribunal de justicia de este país al revocar una
decisión de una corte federal de apelaciones de Nueva York.
La instancia estimó que el ex director del Buró Federal de
Investigación Robert Mueller y el ex Fiscal General John Ashcroft
podían ser responsabilizados por las torturas.
El fallo coincide con el debate nacional sobre si debe juzgarse o
no a quienes autorizaron el empleo de esas técnicas y a quienes la
aplicaron.
La pasada semana el Senado realizó varias audiencias a puertas
cerradas sobre el tema, presididas por el legislador Sheldon
Whitehouse.
Pese a la decisión del mandatario Barack Obama de no impulsar un
juicio contra los culpables, sus colegas del Partido Demócrata en el
Congreso insisten en iniciar una pesquisa.
El asunto volvió a la palestra nacional el pasado mes, cuando se
desclasificaron cuatro memorandos sobre las técnicas empleadas por
los funcionarios de Bush.
Los reportes divulgados relatan las técnicas, entre ellas
mantener numerosos días de pie a los detenidos o su encierro en
lugares oscuros.
También se ponían insectos en cajas junto con los reclusos para
explotar sus miedos, se les desnudaba completamente o se les rociaba
agua fría.