Seré
breve, somos numerosos Jefes de Estado y altos representantes de
nuestros gobiernos que deben hacer también uso de la palabra.
Nos convoca un acontecimiento de gravedad y trascendencia para
América Latina y el Caribe. Todos conocemos los maltratos y abusos a
que fueron sometidos el Presidente y la Canciller de Honduras y los
embajadores de Nicaragua, Venezuela y Cuba. El derecho del pueblo
hondureño a expresarse políticamente fue pisoteado.
Nuestro primer mensaje al pueblo hondureño es de solidaridad y
aliento.
Cuba condena enérgicamente el brutal golpe de Estado contra el
gobierno constitucional de Honduras y su legítimo Presidente y
rechaza el criminal ataque a la soberanía popular de esta nación.

La agresión contra la constitucionalidad política de un país
miembro tiene que ser rechazada unánimemente y en los términos más
contundentes por parte del Grupo de Río.
Como bien dijo el Presidente Chávez anoche, es el momento de
actuar consecuentemente y no perder tiempo y desenmascarar a
aquellos que condenan, pero después aplauden por debajo de la mesa,
como ha sucedido tantas veces en nuestra historia común.
En Honduras solo hay y puede haber un Presidente. José Manuel
Zelaya debe regresar de manera inmediata e incondicional al
desempeño de sus responsabilidades (aplausos).
Pensamos que no puede haber negociación alguna con los golpistas,
ni condicionamiento o exigencia de ningún tipo al gobierno legítimo
del Presidente Zelaya.
Se decide allí el conflicto entre las aspiraciones del pueblo por
un futuro mejor y los intereses de sectores oligárquicos empeñados
en perpetuar un orden injusto e insostenible. Es un conflicto que
trasciende las fronteras de Honduras y una expresión del peligro de
regreso al pasado de dictaduras militares que, con el apoyo del
gobierno de los Estados Unidos, en un pasado muy reciente
aterrorizaron durante décadas a los pueblos latinoamericanos, y muy
especialmente a los de Centroamérica y el Caribe, pero sin ninguna
exclusión prácticamente.
Recordemos los intentos más recientes: Bolivia con Evo amenazada
por el separatismo. Los gobiernos amigos acudieron en su defensa,
desempeñaron su papel, detuvieron esa variedad de agresión contra un
país soberano y un presidente que por primera vez representa a los
nacidos en este continente que más han sobrellevado sobre sus
hombros la carga de la explotación (aplausos).
Antes fue con Chávez, el doble golpe, el típico golpe de Estado y
al sacudir el pueblo y reponer en su lugar al presidente Chávez, el
golpe petrolero que le costó miles de millones de dólares a
Venezuela.
Y ahora con Zelaya en Honduras. No sé si será casualidad que los
tres mencionados forman parte de la naciente ALBA, que aunque no lo
digan preocupa a muchos.
Solo estos tres ejemplos demuestran que las oligarquías y las
fuerzas exteriores que las acompañan tienen aún muchos resortes para
frenar la historia.
Me pregunto qué harán con Correa en el Ecuador. Me temo que sea
el próximo candidato y la próxima reunión del Grupo de Río sea para
felicitar a Correa porque tuvo éxito en la defensa de su país y de
su proceso revolucionario (aplausos).
He mencionado sólo unos pocos países, podría mencionar otros más
que pertenecen al ALBA. Por eso el golpe de Estado fascista contra
el Presidente Zelaya es una afrenta contra todos los pueblos y
gobiernos de América Latina y del Caribe, y no puede quedar impune.
Sus autores tendrán que asumir la responsabilidad por los crímenes y
atropellos que han tenido lugar en esa hermana nación.
También serán responsables, como cómplices, los medios de
comunicación masiva que se prestan a los propósitos golpistas y para
confundir al pueblo. Menos mal que de algo nos enteramos por el
vital trabajo de Telesur (aplausos).
Serán responsables, igualmente, las agrupaciones oligarcas que
intentan legitimar un acto criminal de esta envergadura; y los
sectores reaccionarios del hemisferio que apoyan a los transgresores
de la constitucionalidad.
El Gobierno de los Estados Unidos debe actuar en correspondencia
con sus pronunciamientos y asumirlos con toda seriedad. Creo en la
sinceridad que puede demostrar el presidente Obama y su Canciller,
pero tienen que demostrarla con hechos, no con palabras.
Sin apoyo popular, con el rechazo absoluto de los gobiernos
latinoamericanos y caribeños, no hay golpista que se resista y los
de Honduras, como dijo Fidel en su reflexión de ayer, ni siquiera
respiran sin el apoyo de Estados Unidos o de algunas de las fuerzas
con poder dentro del gobierno de los Estados Unidos.
Al pueblo hondureño, a los campesinos, a los obreros, a los
profesionales, a los maestros, a los trabajadores de la salud, a los
sectores empresariales, y a todos los hijos de la Patria de Morazán,
les reitero el mensaje de solidaridad y aliento del pueblo cubano, y
el compromiso de acompañarlos en esta batalla por la justicia y la
dignidad.
Muchas gracias.
Honduras
solo tiene un presidente: Manuel Zelaya