Un desfile inagotable de música, baile y colores es la Fiesta del
Gagá en el poblado de Barrancas, casi en el centro de la región
oriental de Cuba, todo un escenario para el despliegue de las raíces
franco-haitianas de la cultura nacional.
Se trata del IV Festival dedicado a esa temática, que por cuatro
días acontece en una intrincada zona de las afueras del municipio de
Palma Soriano, en la provincia de Santiago de Cuba.
Son cantos, bailes, comidas, idioma, costumbres y manifestaciones
religiosas protagonizados por los llamados grupos portadores,
presentes en varias provincias.
Mucho hay de Haití por derecho propio en la historia y la cultura
cubanas, dijo el fallecido intelectual e investigador Joel James, y
esta Fiesta es un ejemplo.
Hubo dos momentos de la inmigración de la vecina isla caribeña
hacia tierra cubana: la primera, a partir de la Revolución en 1791
en la llamada Saint Domingue, y la segunda a principios del siglo XX,
cuando miles de braceros arribaron en busca de trabajo y un mejor
provenir.
El Gagá es fruto de esta última arribazón, cuando aquellos
humildes obreros agrícolas comenzaron a reunirse cada año para
celebraciones a la usanza de su tierra, coincidiendo con la
festividad cristiana de la Semana Santa.
A los braceros haitianos les eran escamoteados hasta los nombres,
así encontraron con esta fiesta una forma de perpetuar las
principales expresiones culturales traídas desde su tierra y
establecer un vínculo espiritual con la Patria negra.
Con el tiempo, las tradiciones y cantos pasaron de una generación
a otra, y ahora es posible apreciar su autenticidad y riqueza.
Bailadores, coros y músicos invocan a las energías de la
naturaleza para realizar un espectáculo sensual y doloroso de
profundos significados.
Se le canta y baila a los loas o dioses del panteón Vodú (el más
importante de estos, la serpiente). Las ejecuciones danzarias muchas
veces incluyen juegos con el fuego y el machete.
Toques de merengue, libó, mazón y congó se interpretan con
instrumentos propios, como el baksín y corne (tramos de tubo de
diferentes longitudes), o con instrumentos como la azada.
Los bailes son basados en movimientos fuertes y rítmicos, hay
maestría y sensualidad, pero además se aprecian recursos de la
oralidad transmitidos en creole.
Hoy, esta espiritualidad forma parte del mestizaje que identifica
a la cultura cubana, la cual rinde homenaje en esta Fiesta del Gagá
a todos los que la cultivaron durante varias generaciones.
Hasta el venidero día 23, desde el amanecer hasta la noche, el
festival celebra especialmente los 97 años de la comunidad de
Barrancas.