El colmo de la arrogancia. La jueza Kathleen Cardone no solo
pospuso la fecha del juicio del terrorista internacional Luis Posada
Carriles, previsto para el primero de marzo, sino que fijó el 20 de
mayo la vista judicial donde hipotéticamente se determinará cuándo
tendrá lugar el juicio. El 20 de mayo es la fecha de la implantación
del neocolonialismo en Cuba, pero del año 1902.
Al aceptar una solicitud de los fiscales federales de la "Sección
antiterrorista" del Departamento de Justicia, la jueza tejana no dio
explicación ninguna y se conformó con establecer la selección de un
jurado para el 20 de mayo "a las 9:00 a.m.".
Mientras Posada y sus defensores quieren justificar sus crímenes
por el hecho que obedecía a órdenes de la CIA, el ministerio público
afirma que la mención de los vínculos de Posada Carriles con la CIA
no son pertinentes para el estudio de los 11 cargos presentados.
Un debate que sirve de pretexto a una cadena de procedimientos
dilatorios durante los cuales el terrorista disfruta de su libertad.
Los fiscales presentaron su solicitud de aplazamiento en un sobre
sellado y la jueza valoró que la argumentación era válida y, en
consecuencia, que la petición debía ser otorgada. Sin que nadie más
que la magistrada tenga la posibilidad de valorar lo que sea.
Así es la justicia en la nación que mantiene a los Cinco
secuestrados desde 1998, por haberse infiltrado en las filas de los
que apoyan a Posada, terrorista, torturador y asesino.
Después de su entrada ilegal en Estados Unidos, Posada fue
formalmente inculpado con cargos menores a partir de enero del 2007.
Su juicio fue fijado, primero, para el 11 de mayo de ese año. Nunca
tuvo lugar.
Cuatro años exactamente han pasado desde que Robert E. Jolicoeur,
director de la Oficina del Servicio de Inmigración y Control de
Aduana de Estados Unidos (ICE) en El Paso, Texas, le dirigiera a
Posada Carriles, entonces detenido, una carta en la cual le decía:
"Usted continúa siendo un peligro para la comunidad y un riesgo para
los vuelos".
El lenguaje del jefe del ICE en El Paso era claro: "Su historial
de participación en actividades delictivas, de vínculos con personas
involucradas en actividades delictivas e intervención en actos
violentos, indica que usted hace caso omiso de la seguridad del
público en general y que es propenso a participar en actividades
proscritas, las cuales constituyen un riesgo para la seguridad
nacional de los Estados Unidos".
Sin embargo, cinco años han pasado sin que Bush ni su sucesor
hayan reconocido que Posada Carriles es un terrorista y debe ser
tratado en función de los convenios internacionales sobre el
terrorismo.
Otra expresión bochornosa de prepotencia imperial. Ya el 20 de
mayo del 2004 había sido escogido por George W. Bush para anunciar
su siniestro plan de anexión de Cuba, con la presencia a su lado del
señor Otto Reich, quien aprovechó, entonces, para insistir en que el
Gobierno estadounidense no levantaría el bloqueo genocida contra la
Isla.