El doctor Francisco Carballés, responsable de Docencia e
Investigación de esa institución, explicó que anualmente se operan
de 300 a 400 pacientes y además realizan unos 300 cateterismos
intervencionistas, proceder que ha sustituido el tratamiento
quirúrgico de varias cardiopatías.
En Cuba existe una Red Cardiopediátrica Nacional, en la cual,
además del especialista, se les brinda atención mediante el Médico
de la Familia en la comunidad —donde realizan el entrenamiento
físico— a los niños cardiópatas congénitos operados, remarcó.
Carballés, fundador del cardiocentro William Soler, que ayer
arribó a sus 25 años de creado, por iniciativa del Comandante en
Jefe Fidel Castro, destacó que el programa ha logrado que los
infantes no pierdan años escolares y en breve tiempo se inserten en
la sociedad y la escuela.
El Programa Nacional de Rehabilitación Cardiovascular también
cuenta con dos subprogramas: Mujer con cardiopatía y embarazo, y
Cardiopatía congénita y trabajo. En este último, según aclaró el
doctor Carballés, los especialistas determinan qué tipo de labor
pueden realizar los pacientes operados del corazón.
De referencia nacional para el tratamiento y seguimiento de las
cardiopatías congénitas y las anomalías cardíacas del niño, el
cardiocentro William Soler, en su cuarto de siglo de existencia ha
efectuado más de 6 000 cirugías.
El doctor Eugenio Selman-Housein Sosa, director del centro,
destacó que el 70 % del total de las cirugías se realizan a corazón
abierto, porque son cardiopatías complejas.
Ese colectivo, de 415 trabajadores, de ellos 55 médicos y 135
personal de enfermería, tiene el reto de continuar trabajando, desde
el punto de vista científico, docente y organizativo, con mayor
eficiencia para incrementar la calidad de la atención y satisfacción
a pacientes y familiares, concluyó.