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Testimonios sobre Heberprot-P
Experiencia camagüeyana en la extensión del
programa de atención integral del paciente con úlcera del pie
diabético y uso del novedoso medicamento
MIGUEL FEBLES HERNÁNDEZ
"Con este tratamiento y el cariño de la doctora Maidelis ya me
siento prácticamente curado", asegura el anciano Ricardo Mojena
Mojena, mientras se le aplica en su pierna derecha una nueva dosis
de Heberprot-P, medicamento que favorece la cicatrización de las
úlceras diabéticas y reduce el riesgo de amputación.
El
doctor Yanor Agüero Alfaro, residente en Angiología, aplica el
medicamento al paciente Omar Lastre Cruz.
Hombre forjado en el duro trabajo cañero en la comunidad de Las
Tusas, en Florida, Camagüey, Mojena sufre a los 79 años las
dolencias de una diabetes que se reflejan con especial rebeldía en
sus extremidades inferiores: "Esa lesión era profunda y ancha, casi
me llegaba al hueso. Como ve, ahora está casi sana".
Testimonios similares ofrecen cuantas personas acuden a la
doctora Maidelis Cisneros Armenteros, especialista en Medicina
General Integral y diplomada en el empleo del Heberprot-P, quien con
profesionalidad los atiende en su consulta del Policlínico
Concepción Agramonte Boza.
"Aquí los pacientes entran con un rostro y se van con otro",
afirma la joven médica, para ilustrar el cambio que se observa en el
estado de ánimo por la evolución favorable de las lesiones, a medida
que avanza el tratamiento con el novedoso medicamento biotecnológico
cubano, único de su tipo hasta ahora en el mundo.
La institución floridana, que atiende un universo de más de 33
000 habitantes, sobresale a instancia nacional por los niveles de
incorporación de pacientes diabéticos al uso del Heberprot-P y por
los frutos que ya se aprecian en cuanto a curación y disminución de
las amputaciones.
ACERCAR EL PRODUCTO AL ENFERMO
El ejemplo anterior es apenas una muestra del empeño puesto en
tierra camagüeyana para extender tan promisorio y humano programa
hasta el sistema de atención primaria de salud, con el loable
propósito de acercar el tratamiento al paciente, en su mayoría de
avanzada edad, y evitarle así molestias secundarias.
"Ello permitió cerrar el pasado calendario con 521 diabéticos
incluidos en el programa (340 más que lo alcanzado en el 2010), lo
que nos ubicó entre las provincias del país con mejores resultados",
afirma la licenciada Maurilys Acosta Nápoles, una de las promotoras
en la Dirección Provincial de Salud.
Si en el 2010 la terapia se circunscribía prácticamente a los
hospitales (los que llegaron a concentrar el 75 % de los casos), la
correlación cambió de manera significativa al año siguiente, con el
56 % de los pacientes atendidos en las 31 áreas de Salud diseminadas
por toda la provincia.
"De esta forma —ratifica el doctor Raúl Romay Buitrago,
coordinador del programa en Camagüey— se logra que solo los casos
más graves ingresen a los hospitales, mientras se estandarizan las
condiciones de aplicación del producto en los policlínicos".
Jefe del Servicio de Angiología en el Hospital Universitario
Manuel Ascunce Domenech, el doctor Romay acumula suficiente
experiencia como para evaluar en su justa medida al Heberprot-P.
"La biotecnología cubana ha puesto en nuestras manos una valiosa
arma de trabajo, tal vez nunca soñada por los angiólogos de Cuba, y
quizás del mundo, para el tratamiento de la úlcera del pie
diabético, cuyo manejo ha constituido por muchos años un verdadero
reto para la especialidad".
EL GRATO PODER DE LA INTEGRACIÓN
Uno de los desafíos más importantes para enrumbar el programa,
fue proponerse llegar a la mayor cantidad posible de diabéticos
camagüeyanos, cifra que asciende a unas 35 000 personas (alrededor
del 5 % de la población provincial), a través de una pesquisa activa
en ciudades, pueblos y comunidades.
"Algo que parecía imposible, recuerda el doctor Deybis Sánchez
Miranda, vicedirector de Asistencia Médica y Social, pudo
concretarse gracias al sistema de trabajo logrado entre Salud
Pública, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, la
Universidad Médica y las organizaciones de masas del territorio".
Unido a ello se procedió a extender el servicio al sistema de
atención primaria de Salud, lo cual conllevó la formación de los
recursos humanos necesarios en cuatro versiones del Diplomado
Atención integral al paciente diabético y uso del Heberprot-P, del
que egresaron 74 especialistas.
El doctor Deybis explica que de los pacientes que en Camagüey
concluyeron el tratamiento con Heberprot-P durante el 2011, se logró
granulación completa en más del 85 %, "lo cual es una señal
inequívoca de curación y de buena respuesta".
Ese resultado va acompañado de una considerable disminución de
las amputaciones. Además de lo que representa para el paciente y su
calidad de vida, significa también un ahorro en la actividad
quirúrgica, en la hospitalización, en el uso de antimicrobianos y
desde el punto de vista de la seguridad social.
"Poner la alta tecnología o el gran producto terminado en la
comunidad, como ha ocurrido con el Heberprot-P, constituye el éxito
más importante que pueda tener cualquier investigación". |