Melba Baffi Durán, secretaria general del Sindicato de Comercio,
Gastronomía y Servicios, manifiesta a Granma que en la
provincia existen 42 unidades acogidas al sistema, donde laboran
unos 50 trabajadores. Todos, sin excepción, están sindicalizados,
afirma.
Salvo los dos institutos de belleza —Él y ella; y Venus—, de gran
extensión y elevado número de sillones, los cuales se mantienen bajo
la gestión estatal, el resto de las unidades aquí, pasó al nuevo
modelo: aplicado en forma experimental en el país desde el 2009 y
con carácter definitivo a partir del 1 de diciembre del 2011.
José Roger Álvarez García, director del Sectorial Provincial de
Comercio, Gastronomía y Servicios, comparte con Melba la apreciación
de que "el proceso marcha de modo halagüeño. El nivel de
satisfacción es aceptable, los barberos, peluqueros y estilistas
expresan gran motivación".
La barbería Sigler, en pleno corazón de Cienfuegos, constituye
según el criterio de las anteriores fuentes y un grupo de barberos
entrevistados, emblema de un desempeño correcto en este modelo de
gestión. Pero este diario puso foco en el establecimiento, porque
además constituye un reflejo, con elementos positivos y negativos,
de cuanto sucede en la mayoría de sus similares.
Centro de tres sillones, lo atienden los barberos Yosvany Reyes
Suárez, David Acosta Vives y Carlos de la Paz. Los dos primeros
apenas rebasan los veinte años; el último, en los 40.
Yosvany resume el criterio de sus compañeros. "Ahora nos sentimos
mucho mejor, los clientes salen reconfortados."
Complementa su parecer David: "Además de mayores ganancias,
poseemos más independencia. Hay mayor margen para la iniciativa
personal".
Aunque realizan cualquier tipo de pelado, él y David se
especializan en los de moda, en la línea demandada por la mayoría de
los niños, adolescentes y jóvenes, quienes representan el público
mayoritario del lugar. De la Paz también, si bien personas de más
edad solicitan sus servicios, por su buena atención y "entender" sus
necesidades según los tipos de cabellos o edades.
De Yosvanis y David el criterio del público es igual de
favorable. Magalys Estupiñán ha pelado tres veces a su hijo
Angelito, de cinco años, con el segundo. Asegura que el profesional
se esmera en la atención de su hijo, lo entretiene para que se
sienta cómodo y ya el niño no llora al sentarse en el sillón o ver
las tijeras.
Ellos pagan el arrendamiento del local, así como los servicios de
agua y electricidad a las empresas correspondientes.
Entregan al fisco 217 pesos con 50 centavos mensuales, cada uno.
El volumen de servicios, dicen, varía según las jornadas. Los
fines de semana son las fechas de mayor afluencia popular. En
sentido general, el promedio es de diez personas al día. Cobran diez
pesos por el corte; no importa el tipo que fuere.
Se trata, sin duda, de una empresa rentable, sostiene Yosvanys,
quien agradece la reparación hecha al local antes de entregárselos
en calidad de arrendatarios, aunque ya tienen que efectuar —con
recursos propios— arreglos en el techo.
La dificultad principal (de hecho la única) de estos trabajadores
por cuenta propia para el desempeño de su labor cotidiana estriba en
la falta de algunos insumos. Con el talco no hay problema; sin
embargo, resulta complejo adquirir las cuchillas de las máquinas y
la colonia, ejemplifica Yosvanys.
"Gasto casi treinta pesos diarios comprándole una cuchilla a este
o aquel, pero el caso es que casi no se comercializan en la red de
tiendas recaudadoras de divisa, ni tampoco se nos oferta en otro
tipo de mercado. A veces la colonia se pierde de las tiendas por
temporadas¼ , en fin, hay que inventar para no pararse", prosigue.
Y ahí está el detalle, como dijera un recordado cómico mexicano.
En no detenerse ante ningún escollo momentáneo que encontrará
solución en plazo más o menos cercano. Es cuanto han hecho estos
muchachos, entusiasmados con el nuevo modelo de gestión económica, y
seguros de que sobre la base del trabajo diario no hay valladar
pasajero que resulte insalvable.