El lema que convocó a los manifestantes fue "Que se joda la
troika, queremos nuestras vidas", en referencia a las severas
condiciones que impusieron la Comisión Europea, el Banco Central
Europeo y el FMI a cambio de ayuda económica para Portugal.
EFE reporta que esta jornada de protestas es la más grande que se
recuerde en los últimos años, pues entre 700 mil y un millón de
personas secundaron las movilizaciones a lo largo del país.
En Lisboa, donde salieron a la calle cerca de medio millón de
personas, fueron detenidos cuatro manifestantes por causar
disturbios frente al Parlamento y lanzar tomates y petardos contra
la sede del FMI.
Mientras, en Aveiro, un hombre se inmoló echando alcohol en su
cuerpo y prendiéndose fuego. A pesar de las quemaduras de segundo
grado su situación era estable este domingo.
En Funchal, capital la región autónoma del Archipiélago de
Madeira se observó la mayor manifestación, lo que para muchos
observadores constituye el despertar de un volcán ya que durante
varios lustros los ciudadanos de esas islas portuguesas se mostraban
en extremo pacíficos y totalmente apáticos a este tipo de
movilizaciones.
El principal objetivo de las protestas, convocadas en su mayoría
a través de las redes sociales, era exigir a Passos Coelho que no
aplique los recortes anunciados la semana pasada —que supondrán una
nueva reducción de salarios superior al 7 % para el 2013—, y que no
continúe con la destrucción de los servicios públicos.
"En este momento lo más importante es la unidad de acción con
todos aquellos que se levantan, manifiestan su descontento e
indignación y que exigen la ruptura con estas políticas. Todos
aquellos que exigen respuestas nuevas para problemas viejos",
declaró Armenio Carlos, máximo dirigente de la CGTP, mayor central
sindical de Portugal.
El líder sindical aprovechó para recordar la Gran Jornada de
Lucha Nacional que ya había sido convocada para el próximo 29 de
septiembre.