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Del legado de Martí La primera labor pública para el conocimiento de la Doctrina de Martí, después de su muerte, vino de su colaborador y amigo Rafael Serra Montalvo "el obrero incansable de nuestra independencia" MARTA ROJAS Muerto José Martí, en su caída en combate en Dos Ríos, Santiago de Cuba, hubo consternación en las filas insurrectas. Un año después también caería en combate el Lugarteniente General Antonio Maceo. Las dos grandes figuras que habrían podido contener las apetencias del naciente imperio norteamericano hacia Cuba, como bien expresaría Juan Gualberto Gómez, en su publicación al advenimiento de la república neocolonial (Texto reimpreso en Granma el 20 de mayo del 2002).
"Para cooperar honradamente, y en la medida de lo posible, al complejo triunfo del ideal cubano ¡¡LA INDEPENDENCIA ABSOLUTA!! Fundase esta publicación" " Para contribuir, de manera rápida y segura, ala obtención del único fin que perseguimos –era la más heroica y justa de las revoluciones--¡¡LA NACIONALIDAD CUBANA!! Surge en el estadio de la imprenta periódica este modesto semanario. "Para trabajar con ardoroso empeño en al labor que hará en la constelación inmensa de las naciones americanas brille radiante y esplendorosa un nuevo astro: ¡¡LA REPUBLICA CUBANA CORDIAL CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS!! Reaparece en esta ciudad LA DOCTRINA DE MARTÍ" En la nueva y fugaz etapa del semanario que se publica contra viento y mareo, colaboran unos pocos amigos que luchaban en Nueva York por Cuba y Puerto Rico. Serra está atento desde la Gran Manzana a los problemas Cubanos. Su constante protesta por los acontecimientos que pasivamente acepta Estrada Palma, se hace público, apenas sin recursos varios semanarios, el más lúcido de todos La Doctrina de Martí, se trata de publicaciones eminentemente populares. Se consuman las elecciones bajo el gobierno de la intervención norteamericana y el presidente Electo, don Tomás Estada Palma, regresa a Cuba. Se consumaría pronto la traición, ya en Cuba Serra y sus compañeros Juan Bonilla y Manuel de Jesús González, van a ser diluidos, aunque antes funda el periódico El Nuevo criollo (1904). En cada número Rafael Sierra rinde culto fervoroso a la memoria del Maestro. Una columna fija se titulará "Rasgos de Martí", en ella presenta a la generación que crece con la primera república, en pensamiento de José Martí. El biógrafo de Serra. Pedro Deschamps Chapeau dice: "Ha cumplido (Serra) el encargo del Maestro en la inmigración y en la isla, está presto para reanudar la lucha..." El incaudicable patriota y amigo personal del Maestro escribe: "...ni de Washington ni de ninguna otra parte, sino del mismo país, hay que esperar soluciones prácticas, decorosas y duraderas para Cuba". Murió Serra el 24 de octubre de 1909. El diario de Sesiones de la Cámara de Representantes se habla de su vida, dice "Rafael Serra desempeñó uno de los papeles más importantes, así en la propaganda diaria, como en la constante y tranquila organización (en el Partido Revolucionario Cubano), fue amigo de aquel cubano que se llamó José Martí. Sin duda alguna la tarea que se asignó Serra a la muerte del Apóstol de la Independencia, fue la primera expresión pública de la Doctrina de José Martí
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