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Acerca del editorial de Granma titulado aventuras contrarrevolucionarias de la SINA en Pinar del Río

Un revelador análisis (I)

La parte de la Mesa Redonda del 25 de mayo en que se analiza lo más revelador del Editorial de Granma "Aventuras contrarrevolucionarias de la SINA en
Pinar del Río".

Randy Alonso.- Hemos hablado del gran poder político norteamericano dirigido por estas transnacionales, por este poder económico real de Estados Unidos, y hemos hablado también de la política anticubana de este gran poder político, tanto en el ámbito ejecutivo, como en el legislativo como en el judicial. Pero esa política anticubana no solo se refleja en el gran poder político norteamericano, se refleja en sus representantes y se refleja también en la actividad de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, tal y como lo reflejó en el día de ayer un editorial del periódico Granma, que describe las nuevas aventuras contrarrevolucionarias de la SINA en la ciudad de Pinar del Río.

Ayer en nuestra mesa redonda hicimos un primer análisis de este editorial, y creo que si estamos hablando del sistema político norteamericano, si estamos hablando de la política anticubana de Estados Unidos hacia Cuba, no puede faltar en nuestra mesa redonda una profundización en la reflexión, un nuevo análisis sobre este editorial del día de ayer del periódico Granma.

Taladrid me decía que él tenía algunos elementos también que podía aportar a este análisis.

Reinaldo Taladrid.- Sí, yo pienso que este editorial merece la pena que se profundice en él, porque profundizando en él uno va a encontrar exactamente mezcladas casi todas las variantes de la política norteamericana actual hacia Cuba —digo casi todas porque no están todas.

Lo más revelador de ese editorial es la narración de la conversación sostenida por el Director del Centro Cívico Religioso en el restaurante Rumayor con dos funcionarios de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Te propongo que profundicemos específicamente en esto.

Cuando el editorial de Granma ayer se refería a este personajillo, Dagoberto Valdés —que vive en Pinar del Río y tiene el mencionado centro—, Granma afirmaba —y voy a ser textual— que era "un calumniador sistemático, enemigo acérrimo de nuestra Revolución." Pienso que esto, profundizando en el editorial, se puede desmenuzar y demostrar.

Como ustedes recuerdan, este peón o este agente —como quieran llamarlo—, fue al referido restaurante, en Pinar del Río, con los amos; parece que aparte de los 60 comensales que había en el lugar, había una mesa de euforia, estaban contentos. Me imagino que —y voy a volver al editorial— la explicación sociológica de la euforia sea que después de tanto tiempo de oír lo que oyeron en las calles, en la Sección de Intereses, en la prensa, que todo nuestro pueblo decía, oír una voz, como la del perrito de la RCA, la voz del amo, diciéndoles cosas agradables, me imagino que eso haya provocado la euforia de la mesa.

No obstante, a pesar de la bulla en el lugar, a pesar de hablar bajito en esta mesa de los conspiradores, la verdad, como casi siempre pasa aquí en Cuba, se supo y se conoció.

¿De qué hablaba este hombre, este peón? —y pienso que todo esto va a ilustrar perfectamente este engarce que tú hacías de la política norteamericana y lo que hace este hombre—, ¿de qué hablaba él con estos funcionarios? Uno, por cierto, agente de un servicio especial; los servicios especiales se dedican a hacer sabotajes, espionaje, subversión, a buscar información, a violar las leyes de otros países —eso, para que se tenga claro de qué estamos hablando cuando se habla de un agente de un servicio especial.

Ahora bien, ¿qué hablaba este hombre, Dagoberto Valdés, qué le decía a los amos? Yo lo he descompuesto por algunos temas a partir del propio editorial.

Un primer tema que él les tocaba era que había que trabajar con los intelectuales; no voy a repetir exactamente lo que dice el periódico, decía que "exhortó a los funcionarios de la SINA a trabajar con los intelectuales".

De aquí derivo dos cosas: Primero, cuando yo decía "agente", es un agente; este es un agente de estos sueños imperiales de crear quintas columnas, o sextas columnas o todo lo que puedan, con tal del viejo sueño de acabar con la Revolución.

Por otra parte, cuando Granma decía "calumniador", aquí lo tienen: este es un calumniador de los intelectuales cubanos, entre otras cosas. Porque si usted es intelectual cubano y está en su casa viendo esto, se tiene que sentir ofendido de que este personaje piense que usted es una simple marioneta, como lo es él, y que se va a prestar así, porque es intelectual, a cualquier manejo del imperialismo. Y la verdad histórica es que la verdadera intelectualidad de este país, en su inmensa mayoría, ha estado, está y estará con la Revolución, a diferencia de lo que dice este calumniador.

Por eso es que yo quiero decir —y es una cosa que quería recalcar— que no hay un adjetivo gratuito aquí. Cuando se usa un adjetivo se puede demostrar, aun profundizando en el propio editorial.

¿Qué sigue diciendo este personajillo? Les tipificó su conducta de guerra abierta contra el gobierno y el Estado cubanos. Perfecto. ¿Qué está haciendo ahí? Bueno, está tipificando: Yo soy un guerrero del imperio, yo he luchado contra este gobierno, yo he hecho esto, esto, esto y lo otro. Bueno, este es un traidor, aquí no cabe duda de que estamos ante la presencia de un verdadero traidor; pero no solo traidor porque se declara un guerrero del imperio —si él quiere que se convierta en ciudadano norteamericano, que se aliste en las fuerzas armadas del país y que luche en las fuerzas armadas de ese país—, sino porque está traicionando no solo al gobierno, sino a su pueblo y específicamente al pueblo de Pinar del Río, que es una de las provincias de este país donde los cambios económicos y sociales han sido más profundos en la historia de la Revolución; y en Pinar del Río, como en el resto del país, este pueblo apoya en su inmensa mayoría a este gobierno.

Por tanto, cuando digo que este hombre es un traidor, estoy diciendo que está traicionando más que al gobierno a su propio pueblo, y, en particular, al pueblo de Pinar del Río, que de verdad es uno de los que más ha cambiado radicalmente en los últimos 40 años de la historia de este país.

¿Qué sigue diciendo este personaje? Bueno, les hace entonces a los amos, eufóricos, contentos de oír todo eso, un recuento de sus contactos históricos.

Ahora, con quién tenía este Dagoberto contactos históricos que los está presentando como un expediente de mérito? ¡Ah!, bueno, esencialmente tres tipos de contactos históricos: Primero, con la SINA: Yo siempre he seguido sus orientaciones, siempre los oigo a ustedes, siempre he tenido contactos con fulano, el que estaba antes de fulano, mengano, etcétera, etcétera. Como para recalcar lo que dijimos anteriormente: Yo soy un guerrero, un soldado, de ustedes, de su política, recalca toda su historia de contactos con la SINA.

(Continúa)

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